La Poeta...

Voz Callada

Si mi voz fuera huella eterna
en el costado de la tierra,
buscaría un refugio
donde apaciguar las palabras…

Si mi voz fuese senda estrecha
en la quietud de un bosque,
treparía a los árboles
para sostener su eco…

Pero mi voz se calla
como un río seco
a punto de enterrarse…


Recitado de Voz Callada

ALAS ROTAS

¡Otoño seco que reciclas hojas de cristal!
Sólo soy el precipicio de una latente llama,
taciturna, muerta,
víctima del tiempo…

¿En qué ojos se ha clavado el recuerdo?
Tu luz se sacude en mi lecho.
Se retuerce el alma
como un demonio en desecho,
su débil equilibrio agoniza
en la esquina de mis vísceras….

Paulatinas horas que tropiezan con la luna,
esfera absurda de una roca muerta.
Ni sal, ni arena, ni olas, ni mar…
El instinto de un transeúnte desalmado
acecha en la puerta de mi piélago.

¡Invierno triste que estrenas lluvias de metal!
Sólo soy la constelación de una anoche amarga,
abatida, lánguida,
presa del viento…

¿En qué gotas se ha mezclado el silencio?
Tu rabia se apodera de mi pecho.
Se agrieta la estampa
como una tierra en deterioro,
su clara imagen declina
en la túnica de mi sombra…

Paulatinas horas que tropiezan con la luna,
esfera absurda de una roca muerta.
Ni sal, ni arena, ni olas, ni mar…
El instinto de un transeúnte desalmado
acecha en la puerta de mi piélago.


Alas Rotas


LÁGRIMA

La gota descendió de su rostro
rozando la pálida esencia de su velo,
sus almendros giraron el espejo
y la pupila decoloró lágrimas…

El instante penetró en triste llanto
y los ojos difuminaron el tiempo
con el color transparente
de un sollozo.

Sus labios tragaron las gotas
de dos astros que, desde arriba,
se hundían en ojeras…

Y el río se filtró
por los pasillos del espacio.

La lágrima cayó al vacío
y su gota se hizo árbol.


Lágrima


CÍRCULO VII

No hay caminos justos donde reposar la Esperanza...
Si tienes sed encuentras pan.
Si tienes hambre encuentras agua...

Pero ningún camino nos lleva a la Paz
sin antes haber llorado distancias.


Círculo VII


POESÍA SOCIAL

CÍRCULO VII

No hay caminos justos donde reposar la Esperanza...
Si tienes sed encuentras pan.
Si tienes hambre encuentras agua...

Pero ningún camino nos lleva a la Paz
sin antes haber llorado distancias.


Círculo VII



AGUA

Si tu camino es largo
y tu cántaro cae…
el agua responde.

La tierra es la pupila
que absorbe tu silencio.
Emana la verdad
de unos pies lasos.

Si tu pena es punzante;
ebria huella de una lágrima,
¡no calles!
Que el viento tiene la acústica
del cielo
y la velocidad de la luz...

La lluvia es la vitamina
que siembra tu cosecha.
Mas no llores,
rostro vencido,
que existen “nadies”
más allá de tu costado,
capaces de caminar
por donde tú ya has andado.

Que el viento tiene la acústica
del cielo
y la velocidad de la luz…
Y tu cántaro esparce la savia
que la sed de la esperanza
enjuaga en el silencio
de los “muchos”.

Si tu camino es largo
y tu cántaro cae…
el agua responde



ABISMO

Y te cansas de andar…
Es pesado el bagaje de las sombras…
El deambular entre ramas secas…
Entre olvidos afligidos…

No hay luna sin reflejo…
Ni siquiera las palabras se alcanzan.
Y si nieva y si escarcha…
Allá se irán las letras,
al lejano hueco del mundo,
donde tiritan los llantos
y duermen los silencios.

No hay sol sin reflejo…
Ni siquiera las palomas lo atraviesan.
Y si llueve y si escampa…
Allá se irán los sonidos,
al distante encuentro de bocas,
donde sueñan los niños
y juegan las estrellas;

En el centro del abismo.



TRES SÍLABAS

Una nube que estalla,
se aprieta en un montón de escombros de colores,
suscita de la nada,
almacena recuerdos,
incomprensiones…

Polvorea en el viento la incoherencia
de las alas que fallan…
Decepciones de tonos grises
que se funden en el agua.

Los susurros son suaves gemelos del aire.
Se esconden en la sombra
para volar en la noche
y ahogar a corazones sonámbulos…

Pero el tiempo es el hermano
del que habla y del que calla,
aunque su vacilo sea rutinario,
las horas al fin lo atrapan.



EL DÍA DE LAS AURORAS CELESTES

¡Dime niño que entre las horas te silencias!
¿Dónde fue la niña que cubría
el color de tus mejillas?

Naciste el día de las auroras celestes.
Un campo de trigo contempla tu rostro
y te envuelve entre las azucenas tardías.

Ahora,
las flores del alba
pintan la mañana de brisa
y el ruido de los sueños
se colorea de distintas sensaciones.

Opaca la sonrisa,
juega con la mañana impalpable
y un viento gandul
revolea por la curvatura de un instante.

¡Dime niño que entre las horas te silencias!
¿Dónde fue el hombre que, callado,
sugería palabras en tus versos?

Cansados los astros de mirar
se ocultaron en la desnudez de un alma,
bajo la corriente de un suspiro
y el costado de un monte irritado.

Ahora,
los pétalos de la memoria
navegan por las cumbres
y, de color avellana,
se dibujan las horas.

Otros niños nacerán
el día de las auroras celestes.



AMBAS

En la esquina de un susurro
las nostalgias balbucean
como sombras en cautiverio.

La visión perdida
se desenfoca
entre neblinas caducadas.

La chiquilla ya no llora…

Se perfilan de silencios
las noches obsoletas,
mas las lunas venideras
esconden el color que,
en su vestido,
la noche le ha robado.

Y la mujer llora.

POEMAS DEL HADA

ALAS ROTAS

¡Otoño seco que reciclas hojas de cristal!
Sólo soy el precipicio de una latente llama,
taciturna, muerta,
víctima del tiempo…

¿En qué ojos se ha clavado el recuerdo?
Tu luz se sacude en mi lecho.
Se retuerce el alma
como un demonio en desecho,
su débil equilibrio agoniza
en la esquina de mis vísceras….

Paulatinas horas que tropiezan con la luna,
esfera absurda de una roca muerta.
Ni sal, ni arena, ni olas, ni mar…
El instinto de un transeúnte desalmado
acecha en la puerta de mi piélago.

¡Invierno triste que estrenas lluvias de metal!
Sólo soy la constelación de una anoche amarga,
abatida, lánguida,
presa del viento…

¿En qué gotas se ha mezclado el silencio?
Tu rabia se apodera de mi pecho.
Se agrieta la estampa
como una tierra en deterioro,
su clara imagen declina
en la túnica de mi sombra…

Paulatinas horas que tropiezan con la luna,
esfera absurda de una roca muerta.
Ni sal, ni arena, ni olas, ni mar…
El instinto de un transeúnte desalmado
acecha en la puerta de mi piélago.


Alas Rotas



DÉJAME

No me niegues el silencio,
sólo es soplo de mi alma.
No reclames ya mi cuerpo,
ya no existe, ya no es nada.

Déjame quieta, callada…

Tu recuerdo es un espejo
de miradas
donde las alondras se asoman
y sólo toman frío cuerpo
en sus alas.

Déjame triste, muda…

Mi nostalgia es un valle
de susurros
que el viento empuja
hacia el olvido
sin ningún éxito.

No pretendo tu fama
ni tampoco tu gloria.
Déjame atada a tus sueños;
mañana serán ventanas
donde la mar se muestre
agotada…
tras el vaivén de sus
trenzadas olas.

Déjame sola, abrazada…

No me niegues el silencio,
sólo es soplo de mi alma.

Déjame.



LA PIEL

¿Qué dirán de mí
cuando no exista?

En el hueco de mis líneas
condenso mi silencio.

Soy un canto enjaulado
en la geometría del tiempo,
un río sin peces,
un nido en el viento…

La piel…

¿Dónde irán las lunas
de mi cuerpo?

En el llanto de la noche
conservo las cenizas
de la soledad…
Se agrupan haciendo
círculos, incluso,
a veces, moldean
la realidad…

La piel…

¿Qué dirán de mí
cuando no exista?

Y de ella…
¿qué dirán? (la piel)



CAE

Genio fallido que aglutinas mi coraza,
susurro impalpable en la noche audaz,
deseos escondidos que yacen en cruel muelle
donde las almas aguardan estar, no más.

Sueltos los astros se despiden cada Luna
con lágrimas de silencios
y cadenas al pecho muerto.

Un nido de pájaros que se alimenta del viento,
Inútil melodía que suena al despertar.

No es la idea preconcebida
ni el sueño fatal.
Ni son las horas eternas
que se alimentan de mi soledad.

Guardo las caderas de mis brazos
en el rincón donde duerme el mar
y los brazos de mis huellas
se unen a la tierra con mi pisar.

Siento el frío que alcanza a mi sombra
el poema embotado que llora,
la cristalina capa que almuerza mis ojos
derretidos de infinitas mezclas.

Olores insípidos, malgastados,
desolados, amoratados, yertos,
espolvoreados en la angustia.

Se abren las puertas de la incomprensión,
vacías de sustancia blanca,
es negro el color de la ignorancia
y duele tanto no saber
y creer que todo fue real.

Pero hiere el silencio con la noche,
aturde los sentidos de mi rostro.
Cae el poema,
cae la flor…
mis labios caen
y se devoran los momentos.

Cae la lluvia, cae al mar,
cae la ola, cae al mar…
y caen las lágrimas
como cenizas de agua libre.


Cae



LA AVENIDA SIN SOL

Las calles están serenas…
dibujadas por árboles llorones
que se aplacan en la acera.

La gente deambula triste
entre sombras y miradas pérfidas.
La esquina se oscurece
bajo nubes que la engullen.
.........Y el reloj se estanca…
deteriora su ritmo
para volver a la hora
....................del encuentro.

Pero ya no son las siete…
y las horas no regresan…
No transitan las palabras
por el túnel del tiempo
ni enmudecen los latidos,
ni sueñan las letras ser escritas
por los rincones sin techo…
..............allá en un lago tibio
de bocas sonoras y lentas
donde reposar al silencio…

Ya no son las siete…
Los minutos murieron
tras los mutismos aéreos.
Nada se detiene… nada…
.........................Nada…
Y ahora… en este mismo instante…
pasaron siete vientos a remover
...............los recuerdos.

Quiero ser pájaro
para verter el tiempo
sobre mis alas...

Quiero ser reloj
para tender mi aguja en las siete
......................y encontrarte
mirando el sol…
allá en nuestro lago…



NECESIDAD

Las sonrisas ya no quieren ser niñas,
los niños se acobardan entre metas,
las palabras se aglutinan entre riñas
mientras tú, a los silencios, retas.

Necesidad,
último aliento del muro
donde mezclas con cenizas
aquel recuerdo oscuro;
trizas
de silencios mutilados.

Las mañanas sólo quieren ser grises,
los pecados se esconden bajo cepas,
las palomas vuelan pero más tristes
mientras tú, mis rincones trepas.

Realidad,
última rareza del tiempo
donde mezclas con sueños
aquel latido lento;
espejo
de murmullos sofocados.

Las estrellas ya no quieren ser magas,
los ocasos se tornan más oscuros,
las lágrimas, más ebrias y amargas
mientras tú, te incineras entre muros.

Necesidad,
último aliento del muro
donde mezclas con cenizas
aquel recuerdo oscuro;
trizas
de silencios mutilados.



CALLA

Calla niña, no llores,
el verano te ha olvidado.
Tienes restos de memoria
pegados en el frío torso
de un invierno fingido.

No agites tus pestañas.
Niña calla, calla niña,
deja que el sol las cele
y que las hadas del universo
conduzcan tus ramas
hasta las cañadas
de un suicidio.

No envenenes con versos
la trágica luz de tu mirada
ni arrojes el silencio
a la luz de la mañana.

Niña calla, calla niña.

Calla niña, no llores,
el otoño te ha borrado.
Tienes rastros de nostalgia
amarrados en la perenne huella
de un casto pasado.

No agites tus pestañas.
Niña calla, calla niña,
deja que el mar las vele
y que las alas de un pájaro
alumbren tus brazos
hasta el origen
de tu ser.

Niña calla, calla niña.



ANTESALA

Ya no recuerdo el susurro censurado,
el pupitre silencioso en donde encerré tu voz…

No recuerdo la fugacidad de las estrellas
ni las sombras reflejadas más allá del cristal.

El cuenco de cerezas está vacío
y busca ser morada de alguna mariposa…;

Para ser alas no necesitas ser pies.

CÍRCULOS

CÍRCULO II

El mar refleja el color que tu espejo diluye en la noche...



CÍRCULO III

Los muros del silencio llevan tatuados tu recuerdo.

Tu nombre se perfila en la roca de la melancolía.


Y aún así,
el aire trae el susurro del tiempo…



CÍRCULO IV

La distancia entre tu escena y la mía
es un acto de un tiempo limitado.

Sólo el poder que se corrompe
tiene metas en las líneas de tu cuerpo.

Sólo el amor que se reniega
tiene salida en la esquina de tu beso.



CÍRCULO V

Tu susurro es una grieta de arena
que se posa en las cenizas de un árbol.



CÍRCULO VII

No hay caminos justos donde reposar la Esperanza...
Si tienes sed encuentras pan.
Si tienes hambre encuentras agua...

Pero ningún camino nos lleva a la Paz
sin antes haber llorado distancias.


Círculo VII